No hay una cifra única válida para todo el mundo, pero sí hay tramos de precio donde el salto de calidad es real y tramos donde ya no se nota tanto.
El primer salto importante está entre no tener nada y tener lo básico: esterilla, un set de bandas de varios niveles y un par de mancuernas de peso medio. Ese salto es el que más impacto tiene en si el hábito de entrenar en casa arranca o no, independientemente de la marca.
El segundo salto, más caro, está en la durabilidad y la progresión: mancuernas ajustables en vez de fijas, un banco con capacidad de peso alta, bandas sin látex que no se degradan. Este tramo compensa sobre todo si ya llevas meses entrenando de forma constante y notas que el equipo básico se te queda corto.
A partir de cierto precio, lo que se paga de más suele ser diseño, marca o accesorios extra, no rendimiento adicional: los criterios que de verdad importan (capacidad de peso, agarre, ajuste) ya estaban cubiertos en el tramo anterior.
La pregunta que más ayuda a decidir no es "¿cuánto cuesta?" sino "¿llevo ya varios meses entrenando de forma constante?". Si la respuesta es sí, invertir en el tramo de mejor durabilidad y progresión se amortiza rápido; si acabas de empezar, lo básico bien elegido es suficiente para no gastar de más en algo que todavía no sabes si vas a mantener.